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La elevada cantidad de madera muerta no representa un riesgo adicional, ya que los insectos que utilizan la madera muerta como fuente de alimento y refugio no son los mismos que atacan a pies vivos. Es relativamente raro que los insectos perforadores, como los escolítidos, ataquen a pies vivos si previamente no han sido debilitados por otro agente como una sequía prolongada o un incendio. También puede ocurrir que si se produce una fuerte perturbación (viento, incendio) se produzca de golpe una gran cantidad de madera muerta y que ésta se convierta en un foco de una plaga que llegue a afectar a pies vivos. En este caso el riesgo es poco duradero en el tiempo porque estos insectos solo atacan esta madera mientras está relativamente verde. En resumen, en un rodal maduro además de encontrar las especies  que pueden generar el fenómeno “plaga”, encontramos también una rica y variada comunidad de depredadores, que precisa de las fases maduras del bosque para completar su ciclo.

 

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